martes, 4 de octubre de 2011

Sarukhán: "La presencia de tropas de EU en México no está sobre la mesa"


CNNMEXICO.COM

La sugerencia del gobernador de Texas, Rick Perry, acerca de que Estados Unidos envíe soldados para combatir a los cárteles de la droga en México irritó a funcionarios mexicanos y detonó este lunes un debate entre analistas en ambos lados de la frontera.

El más alto representante de México en Estados Unidos rechazó la idea, que fue planteada por el aspirante a la candidatura presidencial del Partido Republicano en un acto de campaña en New Hampshire el sábado.

El embajador Arturo Sarukhán dijo a periodistas que la tradicional oposición de su país a la presencia de soldados estadounidenses no ha cambiado.

“El tema de la participación o presencia de tropas estadounidenses en suelo mexicano no está sobre la mesa (de negociaciones)”, dijo Sarukhán. “No es un componente que forme parte de los acercamientos que México y Estados Unidos han estado usando para confrontar al crimen organizado transnacional”.

Perry señaló el sábado que líderes de ambos países deberían reunirse después de sus respectivas elecciones presidenciales para discutir sobre el narcotráfico.

“Puede requerir que nuestros militares trabajen en México para acabar con estos cárteles de la droga y para mantenerlos lejos de nuestra frontera”, dijo.

Analistas en Estados Unidos y México dijeron que la polémica idea podría traer consecuencias políticas significativas e implicaciones en el área de seguridad —incluso si sólo es presentada como una propuesta de campaña.

“Puede ser bien intencionada, pero tiene el potencial de afectar la cooperación entre Estados Unidos y México”, dijo Eric L. Olson, quien estudia las relaciones de ambos países desde el punto de vista de la seguridad en el Instituto México del Centro Internacional Woodrow Wilson International, en Washington.

Estados Unidos admite que el tamaño de su mercado de drogas aumenta la violencia en México y se comprometió a entregar 1,400 millones de dólares en ayuda a través de la Iniciativa Mérida, que incluye programas para ayudar a entrenar al Ejército mexicano, policías y funcionarios de justicia.

“Si en México existe la percepción de que todo está diseñado para crear una puerta de entrada para Estados Unidos, si existe la percepción de que esto llevará a la intervención de Estados Unidos, se ponen en riesgo los esfuerzos de cooperación”, dijo Olson.

George W. Grayson —autor del libro México: ¿narcoviolencia y Estado fallido?— describió la propuesta de Perry como “un sinsentido absoluto”.

“La primera cosa con la que te tendrías que enfrentar si envías tropas ahí es el Ejército mexicano. Es ridículo”, dijo.

Incluso si no ganan adeptos, es probable que los comentarios de Perry resuenen más allá de Estados Unidos durante la campaña, mientras México vivirá su propia contienda electoral, señaló Grayson.

“Típicamente, este es un tiempo para el nacionalismo y para candidatos que se golpeen el pecho. (…) Estos políticos son los que aprovecharán esto. Van a decir: ‘Vean, los gringos (estadounidenses) vienen por nosotros’”, dijo.

Varios legisladores de México —quienes sostienen que la Constitución nacional tendría que aprobar la presencia de soldados estadounidenses— expresaron preocupación por los comentarios de Perry.

María de los Ángeles Moreno, del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), señaló que esa presencia sería una clara “agresión”.

“Debemos hacer un esfuerzo por enfrentar nuestros desafíos, la violencia de los criminales y los grupos del crimen organizado, pero con nuestras propias fuerzas y siempre manteniendo el control de nuestro territorio”, dijo el senador Carlos Navarrete, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Pero el analista de seguridad Pablo Monzalvo consideró que en lo que respecta a la actividad de Estados Unidos, muchos oficiales mexicanos tienen al doble discurso —permitir las acciones guiadas por Estados Unidos al tiempo que hablan en su contra—. A principios de año, la canciller mexicana, Patricia Espinosa, enfrentó duros cuestionamientos de legisladores que acusaban que las actividades de Estados Unidos en territorio mexicano —encaminadas a detectar grupos criminales— eran ilegales.

“Hay interferencia… y se ha dicho públicamente. Pero yo me pregunto qué se ha conseguido después de ceder cierta cantidad de autoridad”, dijo.

Perry, quien fue elegido gobernador de Texas en 2001, ha enfrentado críticas de sus oponentes por sus posturas hacia la inmigración ilegal.

“Él está tratando de compensarlo y decir: ‘Sí, soy duro con México’, pero creo que se ha sobrepasado”, dijo Grayson, académico en la Universidad de William y Mary en Williamsburg, Virginia.

No es la primera vez que Perry llama a un combate más sólido a los cárteles de la droga. El año pasado, pidió al presidente Barack Obama que enviara otros 1,000 soldados de la Guardia Nacional a la frontera.

“Debemos mostrar a los cárteles que Washington no tolerará más sus actos de terror y crimen en la región”, escribió en una carta al mandatario.

Pero el envío de tropas más allá de la frontera es otro asunto, dijo Olson.

“Ningún mexicano quiere que Estados Unidos envíe tropas. (…) Reciben bien la cooperación y que Estados Unidos acepte su responsabilidad en el tema, pero no la idea del envío de tropas. Eso es cruzar la línea”, señaló.

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